Comienza la paritaria docente bonaerense

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Con poca expectativa por los resultados, pero con la certeza de que todas las miradas estarán puestas en esa amplia mesa, comenzará mañana la paritaria con los docentes bonaerenses. Sobrevuela en el ánimo de las partes la sensación de que un eventual acuerdo está lejos.

Aunque las ofertas oficiales se mantienen en secreto, en los despachos de La Plata admiten que la pauta para establecer una propuesta de mejora salarial para los maestros y profesores en 2018 sería la que fijó como meta el Gobierno Nacional: 15% de incremento sin cláusula de ajuste por inflación. Tal vez –y como ocurrió con el primer acuerdo que se conoció ayer- se fije un compromiso de revisión de este índice en septiembre. Así cerraron los trabajadores de Obras Sanitarias con la empresa Aysa. Sería un camino a explorar en la discusión de Provincia.Con ese gremio se estableció además un ajuste por puntos perdidos en 2017 (2,8%), un ítem que reclaman también los docentes provinciales.

En principio, el esquema que trascendió en los despachos bonaerenses no conformaría a los integrantes del Frente de Unidad Gremial (FEB, Suteba, UDA, Sadop, AMET). Ayer, Roberto Baradel, secretario de Suteba, anticipó que “si Vidal insiste con el 15% sin cláusula gatillo, va a haber conflicto”. Y reclamó “racionalidad” a los funcionarios para conducir la negociación.

Es una postura que no concuerda con otro de los actores de la paritaria. Sergio Romero, de UDA, dijo que “la estrategia del frente gremial ha fracasado” y que se debe buscar “construir colectivamente el reclamo sin politizar el pedido de los trabajadores”. El dirigente alude a la postura que asumió su socio en el frente: Baradel estará el 21 de febrero en el palco del sindicalismo y los sectores más duros de la oposición, en una marcha contra el gobierno. Hasta el momento, Suteba y Sadop son los únicos que confirmaron la presencia en esa marcha.

El debate sobre la mejora salarial para los casi 320 mil trabajadores de la educación de Buenos Aires siempre está matizada por factores ajenos a lo gremial. “Se utiliza esta discusión para posicionamiento personal de los sindicalistas y para otras peleas”, dicen los funcionarios bonaerenses.

Pero el Gobierno también está dispuesto a jugar a fondo para conseguir que el 5 de marzo las escuelas estén abiertas. Como informó Clarín en la edición de ayer, el ministerio de Trabajo inició un operativo de auditorías sobres las entidades gremiales que incluyó una inspección en la FEB, el otro sindicato de maestros estatales que tiene más de 60 mil afiliados. Los inspectores requirieron balances, actas de asambleas y otra documentación que se remite al organismo.

Fue interpretado como una herramienta de presión, en la previa a la reunión paritaria. “No tememos o eludimos el control de los entes oficiales, dentro de sus competencias. Siempre remitimos los documentos requeridos en tiempo y forma, de acuerdo a las normas. Pero resulta llamativo este procedimiento en el actual contexto”, dijeron desde la Federación de Educadores. Y consideraron que “estas acciones no cambiarán nuestras posturas de defensa de los trabajadores”.

La reunión será a las 17 en el ministerio de Economía. En 20 días está previsto el debut de la actividad escolar en los centros educativos de nivel inicial y primario.

“Tenemos que salir de la lógica de poner al sistema educativo en vilo por la cuestión salarial”, reclaman en La Plata. Es que el fracaso de la paritaria determinaría la posibilidad de una medida de fuerza que retrase el comienzo del ciclo lectivo.

No obstante, por ahora la palabra “paro” no se escucha entre los referentes del FUD. “Ninguna organización votó una medida de acción directa”, admitió Baradel.

Mirta Petrocini de la FEB consideró que la convocatoria resulta tardía: “Era imprescindible discutir con más tiempo. Porque después nos acusan de extorsionar con el no inicio de clases. Desde noviembre estamos pidiendo el llamado de la mesa técnica salarial”, declaró la dirigente.

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